Esta es la continuación del artículo "Me enteré de que estaba embarazada sin casarme."

Decidí junto con mi novio, enfrentar lo que venía. Me armé de valor al leer la palabra de Dios en Isaías 66.

"3 El que sacrifica buey, como si matase un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que ofrece presente, como si ofreciese sangre de puerco; el que ofrece perfume, como si bendijese á un ídolo. Y pues escogieron sus caminos, y su alma amó sus abominaciones.

4 También yo escogeré sus escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron; antes hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que á mí desagrada.

9 Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios.

13 Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.

14 Y veréis, y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se enojará contra sus enemigos."

Una de las cosas por lo que tampoco quería hablar, era, porque quería tener una boda, un recuerdo lindo y no lo quería arruinarlo diciendo que estaba embarazada. (ya saben, puro egoísmo juvenil).

 

Me quedó bastante claro, que Dios permitió ésta situación como una lección hacia mí y mis padres y que ahora debía de aprender y hacer las cosas a su forma.

Digo que fué una lección hacia ellos porque anteriormente le había entregado mi vida a Cristo hacía dos años, pero, mis padres no se sintieron contentos con que yo fuera a otra iglesia que no fuera la católica. No hubo mayor influencia negativa hacia mí que fuera alejarme de Dios y mantenerme en medio de personas que no fueran cristianos o no a la manera de él. Ésa circunstancia hacia que me olvidara de ese momento tan especial, pero Dios no se olvida de sus hijos, sin importar lo mal agradecidos que seamos, siempre ese latido, esa advertencia, ese mensaje llegaba, y no fué ni una ni dos veces, si no, siempre. Ya le había entregado mi vida!, ya mi vida no era mia, si no de él, sólo que yo, estaba faltando a mi palabra. 

Y la lección fué para mí porque escogí mi camino y por ende Dios escogió esa lección trayéndome lo que más temía en ése momento (Estar embarazada!). 

Luego de tal revelación me dije: debo de hacer las cosas conforme a la voluntad de Dios, pues él en su palabra me prometía consuelo. Ya había dejado de pensar en mí y pensé en mis padres, en que sería un descaro hacerlos pensar algo y que ellos se esmeraran en mi boda; no sería lo más justo.

Ya se acabó el pensar sólo en mí!. - me dije -.

Decidimos (mi novio y yo) que hablaríamos con mi familia en la mañana siguiente (eran como las 3:00 a.m. en ése momento), así que me fuí a dormir.

Mi novio, se adelantó mientras yo dormía y temprano llamó a mi padre diciéndole que quería hablar con él. Mi padre, le dijo, claro!, acompañame a hacer unas cuantas diligencias.

Mi padre, era el que más me asustaba y preocupaba al recibir la noticia. Él había tenido problemas con mi madre por defenderme.

Él, por el contrario de ella, que siempre dudaba de mí, vivía discutiendo con ella, diciéndole, "esos muchachos están en su universidad y trabajo, deja de estar pensando mal!" y por defenderme, su relación con mami no andaba bien 

Al mismo tiempo estaban sus problemas y complicaciones de salud. Que culpabilidad y angustia sentía en ése momento!.

Lo lógico, era, que su reacción fuera totalmente negativa, pero la misericordia de Dios y su consuelo fué demostrado a la manera de mi padre reaccionar. 

Mi novio dijo:

"Le tengo que decir algo.... Anabel está embarazada"

Mi padre, escuchando ésto, miro hacia abajo, se le aguaron los ojos y muy serenamente dijo: "Bueno, ya está ahí... que vamos a hacer". 

De inmediato llamó a sus hermanos y se desahogó. Fué triste, pero fué mucho más sereno, comprensible y racional de lo que me imaginaba que sería!

Sólo quedaba decirle a la más apasionada. Mi madre!

Mi padre, le pidió a mi novio que no fuera él quién le dijera, si no que él mismo lo haría.

El esperó a que ella llegara del trabajo y luego de ofrecerle una caminata para votar stress llegaron a la casa y el le dió la noticia.

Yo lo sabia! - Dice mi madre gritando histérica, pasa por el lado de mi hermano menor y le grita: Esto es tu culpa! y fué a buscar las llaves de la casa. (ya podrían ver lo histérica que estaba, que le estaba tirando la culpa a mi hermanito!) 

Al mismo tiempo, estaba yo en casa de mi novio, la cual quedaba a unas ocho casas, preparándome para ir a la universidad.

Mi madre, decidió ir hacia donde yo estaba y histérica, molesta, airada y tratando de abrir los tres candados en las tres puertas que hay se desesperó porque ninguna de ellas abrió hasta después que me habia ido.

Quien sabe que error hubiese cometido mi madre al encontrarse conmigo en ese estado de histerismo. Pero Dios, como lo había prometido, estuvo de mi lado protegiéndome aunque no lo mereciera.

Cuando iba de camino, de vuelta a mi casa, recibí una llamada de ella al celular, ya más calmada diciendo: Desde que llegues me llamas, tenemos que hablar.

Llegamos, y la llamamos y ella y mi padre fueron a donde estabamos.

Comenzó, alterada a decir que habiamos arruinado todo, que veremos ahora lo que es la vida de verdad y que nos la vamos a ver feas... En fin, una serie de cosas que lo único que trataba era de hacerme sentir mal con mi embarazo.

Antes de que continues mami - la interrumpo - quiero pedirte disculpas porque no fuí lo que esperabas. Lamento haberte mentido a tí y a papi durante esta semana, ha sido la peor semana de mi vida. - inexplicablemente, empezé a reirme y añadí - No me siento para nada triste con el hecho de ser madre, me daba más miedo la reacción de ustedes y de la sociedad frente a mi situación, y ahora me siento tan feliz! tan liberada porque ya no tengo que mentir.

Mi madre, viéndome reir no entendió!, no comprendía que pasaba!, se supone que yo debería de estar arrepentida, avergonzada y mírenla riendo!. (y tenía una expresión de duda e inquietud)

Sólo yo en ese momento sabia lo que me pasaba! había hecho las cosas a la manera de Dios, dije la verdad, y de corazón le pedí disculpas, aunque no tuviera mi boda soñada, mi egoísmo, mi ego, ya no era nada para mí y el espíritu de Dios me llenó de su gozo. Me sentía liberada, gozosa, aliviada 

Dios, en su palabra prometió consuelo y me lo dió.

Esperen la 3era parte pronto!

Mientras les dejo un avanze: