Todo ser tiene la oportunidad de arrepentirse, de restituir sus erróres y de enmendarlos con la gracia de Dios.

 

 

Es por esto que todo cristiano debe de renovarse en el espirítu y despojarse de sus pecados, pero esto no indica de que debemos dejarlos a un lado para en cualquier deslis o deseo volverlos a tomar. Es erradicarlo de tu vida y borrón y cuenta nueva, es una muerte del viejo hombre y el nacimiento de un nuevo ser que piensa, actua y obedece la voluntad de su Dios ante todo.

 

Efesios 4:22-23-24

 

4:22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 

4:23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 

4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 

 

Debemos despojarnos del viejo hombre y olvidar los deseos engañosos y ¿Cuáles son los deseos engañosos?, estos son simplemente los deseos de la carne, todo lo que no le agrada a Dios, debemos erradicar todo lo negativo, las amistades, las acciones, los lugares que visitabamos, todo los que nos aleja de estar cerca de Dios, todo aquello que no edifique y que solo corrompa al espíritu.

 

Luego de despojarnos entonces en ese momento iniciamos la renovación de nuestro espíritu, limpiarnos, purificarnos de todo lo malo que antes teníamos.

 

Debemos vestirnos de la palabra de Dios, pero eso lo sabemos cuando vivimos, aplicamos y experimentamos lo que hemos aprendido mediante las Sagradas Escrituras, despojarnos del viejo hombre, las ropas, la música, vicios, todo pecado, debemos vestirnos con el espirítu Santo para ser renovados todos los días.

 

Para saber como no errar, podemos seleccionar en los pecados en los que caemos y evitarlos a toda costa, alejarnos con la ayuda de la palabra, aplicandolo diciendo NO le agrada a mi Dios.

 

El cristiano no se puede adaptar al mundo, pues el mundo tiene un sistema, una visión muy lejana al verdadero significado de la cristiandad por lo cual no cabemos en el. 

 

Romanos

12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de

Dios, agradable y perfecta.