"La suerte es para aquellos que no se preparan... Y la mala suerte para los que aun preparados, no tienen suerte."

Hay dos tipos de preparación. La espíritual, y "del mundo". Si es la mundana, aplica lo primero sobre la suerte. Si es una preparación en caminos de Dios, entonces, aunque "mala suerte en el mundo", un final seguro y bueno para quien obtiene preparación y conocimiento del Creador.

Dios no tiene varita mágica sobre cada caso, aunque tiene el control de evitar lo que desea. La soberanía de Dios, no suele interferir con la soberanía de las malas decisiones de los hombres. Esas malas decisiones pueden ser de suerte para algunos y de mala suerte para otros que también son afectados, aunque no sean los causantes de los primeros sucesos.

 

Es muy importante destacar la diferencia entre "suerte" y  "juegos, o apuestas".

Las apuestas, juegos y demás cosas relacionadas, son una mentira de este mundo. En general solo te hará más pobre, infeliz y desdichado. Cuando creas que estas "en suerte", y sigas en la práctica, te hundirá tanto que será casi imposible salir del daño.

 

En algo si sabemos la suerte no es opción, sino una elección de vida, de por vida:

Jesús dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí (Juan 14:6).

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? (Marcos 8:36).