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El hombre que esta en honra y no entiende, semejante es a las bestías que perecen. Salmos 49:20

 

Cada día los cristianos vivimos momentos de turbación por el mundo en que vivimos pero tenemos el conocimiento de que existe un salvador que lo dio todo por nosotros.

Vivimos en un mundo caído donde el pecado arropa cada vez más nuestros hogares. Nos armamos con el espíritu santo para combatir las fuerzas del maligno.

El hombre que esta en honra con Dios, con su familia, con su iglesia, con su trabajo, con su profesión, con las personas que le rodean, debe dar gracias por ello porque de lo contrario es como las bestías que no entienden y simplemente perecen.

Dios nos dió el honor de invitarnos a permanecer a su lado y perdonarnos de nuestros pecados con el solo hecho de creer que Él es nuestra salvación y que vino a este mundo para morir por nuestros pecados.

Juan 4:16

Debemos sentirnos en victoria, agradecidos de que el señor nos escogiera de entre tantas personas para ser salvos, ser sus ovejas dentro de su hermoso rebaño.

La vida cristiana es una lucha constante con el mundo y por ende es díficil porque vivimos en el, primero tenemos 3 enemigos que promueven al creyente para caer en tentación:

1) El mundo

2) El pecado

3) Satanás

Cada una de ellas estará al acecho de cualquier desliz o movimiento en falso para hacernos caer en lo malo y lo disfrazará para que se vea llamativo, lo suficientemente atractivo para que lo pruebes, por eso es una lucha constante pero con esto no hablamos de una lucha carnal o física sino de la lucha espiritual entre lo que tu como pecador quieres y lo que el señor desea o manda a que hagas, esta lucha esta en nuestras vidas, día a día queriendo ganar el mal la batalla para que no seas salvo.

Pero debes por un instante ponerte a pensar tranquila y profundamente, Dios padre, envio a su unigénito al mundo a morir de una forma humillante y repudiado por pecadores que en el principio lo recibieron con gloria y admiración y luego fueron los mismos que lo crucificaron. Sí este es el amor más grande, morir por tus amigos, las personas que amas pero no eramos amigos nos convertimos en sus enemigos al condenarlo y a pesar de todo esto, el cumplió su destino, su misión pudiendo rescindir de ella solo por AMOR.

Entonces si solo nos pide que le adoremos y abandonemos los pecados de este mundo que cada día serán peores, que solo causan dolor, sufrimiento, guerras, hambre, distracción, por estar en su presencia honrados de sentirnos parte de sus hijos. ¿ Por qué se nos hace tan díficil poner de nuestra parte y lograrlo?

No podemos creer que el señor es como un banco que solo podemos venir a Él cuando necesitamos algo y no dar nada a cambio por ello, no es un trueque, Él no necesita nada de nosotros, Él tiene gloria en sí mismo, no necesita adoradores. No merecemos nada, solo muerte y el señor por medio de su infinita misericordia nos ha llamado por gracia, un favor inmerecido para darnos vida eterna.

Como cristianos debemos de vivir a la luz de la palabra que el apóstol Pablo dice en Filipenses 4:8

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Esta debe ser nuestra guía de vida para sobrellevar las adversidades, pruebas y momentos de turbación en nuestras vidas.

Debemos priorizar y poner en balanza que es lo que queremos de verdad en este mundo, ¿Vivir bajo los placeres y deseos de la carne o vivir honrados y en victoria junto a nuestro padre celestial?

1 Juan 2: 15-17