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Cristo es muy celoso con su gloria, es por esta razón que todo ha sido creado para su adoración. Debemos de ponerlo a Él ante todo, en primer plano, en primer lugar.

 

 

Pero ¿Qué es lo que a Dios le agrada?. A Dios le gusta que le adoren, que lo glorifiquen, que se le demuestre en todo momento que le amamos, que estamos aquí para hacer su voluntad, que nos regímos por lo que nos ofrece y nos proporciona.

 

Al adorarlo cumplimos su voluntad, él mismo establece los críterios de su adoración.

 

-Un señor en una ocasión perdió sus llaves que eran de suma importancia para él, estaba buscandolas intensamente por todos lados, más tarde se le acerca un policía y le pregunta Señor, ¿Qué es lo que busca con tanto espero?

 

- El señor responde: Busco mis llaves que son de suma importancia. Entonces el Policía se unió con el señor para ayudarle en la búsqueda y le pregunta ¿Donde perdió sus llaves?. El señor le contesta señalando a lo lejos, allá en la oscuridad las perdí. En ese momento el policía sorprendido le pregunta ¿Pero porque si las llaves se perdieron allá en la oscuridad, las estamos buscando aquí?. El señor le responde porque aquí hay Luz.

 

1ra de Juan 1:5 

 

La noticia que hemos oído de él

y que nosotros les anunciamos, es esta:

Dios es luz, y en él no hay tinieblas.

 

Dios es Luz, debemos de acercarnos a él en todo momento, todo lo que viene de los cielos es para bien. Dios nos ofrece la llave que nos conduce la estar en felicidad eterna, en comunión con todo lo que nunca hemos pensado anelar, un lugar donde no habrá aflicciones, dolor, muerte, pecado, ni nada de los males que aquejan a este mundo, debemos de buscar esa llave en la Luz de cristo porque en él no hay tinieblas, en él no hay pecado porque es santo.

 

Génesis 22- 1:28

 

22:1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 

22:2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete

a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los

montes que yo te diré. 

22:3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó

consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el

holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. 

22:4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. 

22:5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y

yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a

vosotros. 

22:6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su

hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos

juntos. 

22:7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él

respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña;

mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? 

22:8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. 

22:9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí

Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso

en el altar sobre la leña. 

22:10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. 

22:11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 

22:12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada;

porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo,

tu único. 

22:13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas

un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó

el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 

22:14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. 

22:15 Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, 

22:16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 

22:17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las

estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu

descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 

22:18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. 

 

Aquí vemos como se relata la obediencia de Abraham, el cual estuvo dispuesto a sacrificar a su unigénito para demostrar su Fé en el señor. Con esto vemos que Dios provee en todo momento lo que necesitamos, solo debemos aguardar y creer en sus propósitos con nuestras vidas, Jehová probó la fé de Abraham pues este estaba perdiendo el enfoque hacia Dios, este le dió una prueba muy grande tal vez la más grande de toda su vida, debemos dar de Gracia lo que por Gracia hemos recibido. Isaac fue un milagro, un regalo de Dios para Abraham, él se lo dió y él mismo se lo podia quitar, esto es algo que no muchos entienden de que todo pero absolutamente todo lo que tenemos es porque Dios no los ha dado.

 

La adoración hacia nuestro Dios debemos de hacerla con devoción, entrega, diligentemente, sin dudas, confiados en que el proveerá en el momento indicado solo debemos de tener paciencia, fé, esto es un sacrificio porque dice tu Dios:

 

Proverbios 8:17 

Yo amo a los que me aman, 

Y me hallan los que temprano me buscan.

 

Adorar a tu Dios implica una entrega constante, diaria, debemos anelar estar en su presencia pidiendolo con devoción en la adoración.

 

Para adorar debemos despojarnos de las cosas que nos desconcentran para estar totalmente enfocados en la gloria de nuestro Dios, dígase, problemas, dolores, malestares, aflicciones, todo esto se queda fuera de nuestras mentes para entregar un deseo de engrandecer la presencia de tu Dios hasta lo más profundo de tu corazón, pero la adoración verdadera viene de nuestra comunión con el señor acompañado de una actitud de dar al señor.

 

Pero debemos pedirle a Jehová que nos indique, cuándo, dónde y cómo desea ser adorado ya que debemos aprender a depender de él, pues el suplirá nuestras necesidades.

 

Nadie te ama como tu Dios, fue el único que entrego a su unigénito para el perdón de tus pecados. Separados de Cristo nada somos pero junto a él todo podemos. Jehová te renueva te da lo que necesitas, solo debes abrirle tu corazón y decirle que él es tu Dios.