Una evidencia de la falta de Dios en nuestra vida o de debilidad espiritual es que tendemos a menospreciar los regalos que él nos da gratuitamente por el pecado. Por ejemplo:

  • La familia es un regalo de Dios. 
  • La vida es un regalo de Dios.
  • La salvación es un regalo de Dios.

Cuantas personas menosprecian cada uno de estos regalos, por ir tras cosas que lo separan de ello? Padres de familia que por ir detrás de adulterios, terminan separándose de su familia (incluyendo a sus hijos). Personas que por fornicaciones, glotonería y borracheras, terminan perdiendo su salud, personas que hasta rechazan la salvación por pensar en tener que dejar ese o aquel pecado.

 

No nos engañemos y dejemos de poner en poco las cosas que Dios nos da, al final es a nosotros mismos que nos conviene! Como nos dijo nuestro querido pastor el domingo pasado: Dios nunca te dejará pecar exitosamente. Al final la vida te pedirá cuentas, y cuando ya no habrá marcha atrás, entonces pensaremos... ¿Por tan poco dejé lo abundante?

¿Cómo podemos esperar que Dios nos bendiga con vida en abundancia, si no cuidamos de la que nos da?

Como dice el versículo Mateo 25:23: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.